Mi paso por Madrid fue algo nuevo lleno
de incertidumbre y miedo. La primera vez que fuimos casi nos morimos de frio
pues no conocíamos el clima y nuestra ropa no era precisamente la apropiada
para el frio que allí había.
Pero como teníamos que ir de tres en
tres meses nos fuimos adaptando tanto a la comida como al frio.
En el hospital de aquí nos dieron el
nombre de varias pensiones que se encontraban cerca del hospital de Ramón y Cajal,
y nuestra primera instancia fue en el barrio de virgen de Begoña. Me impacto lo
grande que era todo, lo saturado que todo se veía, el frio con niebla de por
las mañanas y el contraste del calor de dentro de la pensión donde nos quedábamos…
era una casa con varias habitaciones una cocina y un baño, la cocina y el baño
se compartía para todos los de la pensión, aún recuerdo aquellas habitaciones…
pequeña de dos camas con su calefacción,
un pequeño armario y una mesilla de noche.
Nosotras comprábamos comida en el súper
y hacíamos de comer en la pensión, luego nos la llevábamos al cuarto y nos la comíamos en él. La primera vez que
fuimos me revisaron los médicos y sin más me dijeron que tenía que quedarme
hospitalizada en el ya, esa misma noche tuve que venir al hospital para
quedarme con gente que no conocía sin saber que me iba a pasar.
Con 13 años y sola lejos de casa y en un
hospital lleno de gente de todos los lugares de España… esa misma noche dos
chicos muy amables se acercaron a mí, pues vieron que estaba llorando y muerta
de miedo por tener que quedarme sola y sin más se pusieron a consolarme y a decirme
que me lo pasaría bien con ellos y que no me preocupara que todos me iban a
cuidar.
El chico tenía 18 años y la chica 16 y
los dos tenían lo mismo que yo escoliosis, pero ellos ya sabían cómo era todo
aquello.
Conocí a muchísima gente de todos los
lugares de España y de las demás islas…. En poco tiempo me adapte y ya estaba
como en mi casa pero sin mi madre, lo digo pues aunque fuera conmigo a Madrid,
ella me venía a ver cinco minutos y luego se largaba, decía que le ponía mala
los hospitales… como si a mí me gustara estar!!
Pero bueno no olvidemos que era mi madre…
la mayoría de las veces se iba al bingo con el dinero que mi padre le giraba
para comer y para pagar la pensión…
muchas veces comía de mi bandeja pues no tenía dinero ya para comprar comida
por gastársela en el bingo.
La mayoría del tiempo me la pasaba sola,
pues llamaba al hospital para decirme que no venía porque hacía mucho frio para
salir de la pensión.
Pase también mucha vergüenza de saber
que a la gente que iba conociendo le pedía dinero prestado diciéndole que
cuando viniera el giro del dinero de mi padre se los devolvía.
Muchas veces me tenían que hacer al día
siguiente algunas pruebas o simplemente escayolarme todo el cuerpo y le pedía
que viniera más temprano porque estaba asustada pero me entraban a escayolarme y
mi madre sin venir. Yo le decía luego enfadada que para que venía conmigo a Madrid
si de todas maneras nunca estaba conmigo, y como si no fuera con ella pasaba de mí y se
largaba supuestamente ofendida para la pensión. (Buena excusa para irse antes)
Recuerdo cuando lo del aceite de colza, nosotras
estábamos en Madrid y esos días no paraban de llegar abundancias, recuerdo que
dijo que sentía mal y la llevaron a hacer pruebas pues se desmayó…. Saben que
era… (Estaba embarazada).
Nada se fue para Tenerife y me quede
sola… total para la compañía que me hacía.
Una de las veces fue mi padre conmigo
era para un cambio, me quitaban la escayola y me ponían un corsé, con mi padre
me recorra Madrid, fuimos en metro a muchos lugares entre ellos a la casa de
campo, cuatro caminos, la puerta del sol … también me llevó al cine y nos lo pasábamos
viajando por el metro de un sitio para otro, no como mi madre, que estábamos en
la pensión o si no me llevaba al bingo y yo me quedaba esperándola en los
sillones de afuera.
Una vez estado en casa me entere por
carta de mi amigo el que conocí primero en Madrid el de 18 años (Isidoro) me escribió
para pedirme que le digiera a mi madre que por favor si le mandaba el dinero
que le había prestado en Madrid…. (Resulta que el día de reyes yo los tuve gracias
a este chico, pues mi madre se había gastado el dinero que le giro mi padre
para comprarme los regalos y mi madre se los gasto en el bingo)
El chico me pidió disculpas por decírmelo
a mí, pero es que mi madre no cogía sus llamadas. Qué pena me dio con este chico que siempre
estaba conmigo en el hospital pues él era de Madrid, pero aun así no estaba cerca
del hospital y era raro el día que no fuera a verme y llevarme algo. La verdad
es que por donde pasaba mi madre dejaba su rastro.
(En
el siguiente contare el día que mi madre volvió conmigo a Madrid porque por fin me operaban)
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