Por fin llego el día tan temido por mí, en la última
de mis revisiones y ya con 15 años me dicen que tenían que operar, que ya no podían
esperar más pues mi huesos aún estaban tiernos para estirarme y conseguir enderezar
más mi columna.
Tendría que pasar un mes ingresada con una escayola
especial y digo especial pues lo era les
explico cómo era aquella monstruosidad… la escayola era de dos partes la parte
de abajo como si fuera una faja de yeso, más la parte de arriba que partía de
debajo del pecho hasta la barbilla, en ambos lados de los costados no había escayola
pero si unos hierros con varios anclajes para ir estriándome según yo pudiera
ir moviendo mi cuello. Para que me entendáis cuando yo podía sacar un poco la
cabeza en plan tortuga ellos cogían y me tensaban otra vez los hierros hasta no
poder moverme, más o menos como las negras a las que le van poniendo los aros
en el cuello para ir alargándolo… pues lo mismo pero yo al tener la escayola
desde la cintura hasta el cuello pues lo que estiraba era la columna.
Después del mes de estiramientos tenía que estar
tres días sin la escayola para ya operarme… vinieron a Ramón y Cajal unos médicos
alemanes para enseñar una nueva técnica de operación menos dolorosa y aparte de eso era una especie de anclajes
que se ponían en cada vertebra de la columna así de esa manera me podría doblar
como cualquier persona, pues lo que había hasta ahora era un hierro entero
cogido a la columna entera y sin posibilidad de doblarme.
Mi médico y cirujano le explico delante de mí a mi
madre la nueva técnica y los beneficios de ella, como lo de doblarme, y que me podía
levantar de la cama en una semana y si todo marchaba bien me podría ir para
casa en una semana.
La otra técnica antigua que ellos estaban haciendo
hasta ahora era algo criminal… aparte de que el hierro no me dejaría doblar
estaba el que yo estaría tres meses en la cama y eso con suerte… en una cama giratoria para poder descansar la
espalda pues estaría encima de una enorme cicatriz.
Mi madre le dijo al médico que no! Que no querían que experimentaran conmigo y
aunque el médico le dijo que no era un experimento que en Alemania
lo hacían a diario, eran los médicos alemanes lo que me iban a operar y a la
vez enseñar la nueva técnica a los médicos
nuestros, pero ni siquiera me dejo elegir, no era nada nuevo! Era ya algo que en Alemania hacían a diario. Pero
bueno mi madre era quien tenía la última palabra, y dijo rotundamente no.
Tenía que operarme dentro de tres días y me preguntaron
que si quería operarme al día siguiente pues era martes y 13 y nadie quería entrar
en quirófano ese día, y mi madre dijo que si… que cuanto antes mejor.
Esa noche vinieron a marcarme la espalda me pusieron
un líquido con gasas y lo taparon de arriba abajo. Esa noche fue eterna me desperté
mil veces cada sonido afuera de la habitación me desvelaba estaba horriblemente
aterrada y pensando que mi madre tampoco estaría para verme entrar al quirófano,
yo sabía cómo iba a salir mis amigas operadas antes que yo salían con la cara
deformada totalmente hinchadas y los labios reventados de los que las estiraban
para estirar lo máximo la espalda y poner el hierro. Igual que cuando nos
escayolaban el cuerpo, te atan con unas correas la cabeza y otras atadas a los
tobillos luego empiezan a tensar de cada lado mientras uno te sujeta por la
espalda hasta que te quedas en el aire solo sujeta por la cabeza y las piernas,
la primera vez que me hicieron eso para escayolarme pensé que me partían en dos…
pues estiran hasta que no puedes abrir la boca para decir basta.
Pues eso es lo mismo cuando te van a operar pero en
vez de media hora son siete horas la sangre te queda parada en la cara y te vas
hinchando que te salen morados en los ojos, se agrietan lo labios y da la impresión
que te dieron una enorme paliza.
Pues por fin llega el día y a primera hora vienen a
buscarme, ya mi madre estaba conmigo, aunque hubiera preferido que estuviera mi
padre más que nada porque con el me sentía más segura… pensé que de camino al quirófano
me estallaría el corazón iba tan nerviosa que me sudaba las manos. Llegamos a
las puertas del quirófano y mi madre solo me dijo suerte… te espero aquí.
Cuando ya estaba dentro y vi la cantidad de médicos
que estaban a mi alrededor me acojone tanto que me entro temblores, no sé si
porque el aire acondicionado está a tope o por mi miedo.
Una chica me coloco una aguja para la anestesia y mientras
metía el líquido por la vía me iba preguntando que cuantos hermanos tenia, como
me llamaba etc… la chica le dijo al médico que estaba muy nerviosa y como no podían
poner más anestesia le dijo que me colocara la mascarilla par que me durmiera,
no sé cuánto paso solo sé que oía que me
llamaban por mi nombre y que me preguntaban si podía mover la pierna derecha,
lo cual yo les decía que la estaba moviendo y ellos decían que no… que moviera
la otra y yo les volví a decir que ya lo hacía, unos de los médicos dijo algo
pasa hay que volver a abrir … me volvieron a dormir y sé que la gente no cree
en que la gente que está en coma oye … pues yo quede en coma por demasiada anestesia y yo no podía abrir los ojos ni hablar pero
yo oía todas las voces en la uvi. Mi madre
me decía que me despertara y yo en mi mente quería decirle que la oía y que no podía
abrir los ojos. Recuerdo hablar a las enfermeras y oír los lamentos de los que estaban
conmigo en la uvi, pero yo no podía hacer nada.
Llevaba cuatro días en coma y le digieron a mi madre
que si quería llamar a mi padre pues para que no estuviera sola pues no sabían cuánto
iba a tardar en despertar. Mi padre vino en el primer vuelo que consiguió y
nada más entrar en la uvi me dio la mano y sin decir nada yo sabía que era mi
padre… hable! Abrí los ojos y le dije
papa me muero!! Mi pobre padre cayó
desplomado en el suelo, y después de que sacaran a mi padre para atenderlo
entro mi madre como una loca chillándome y diciéndome que ella estuvo todo el
tiempo conmigo y me vine a despertar porque llego mi padre, que era una mal
agradecida… la tuvieron que sacar de la uvi
yo empecé a vomitar todo el tiempo parecía que mi iba a ahogar con mi
vomito pues no me podía doblar para devolver, me dolía a horrores la espalda, recuerdo
que lloraba y vomitaba, cada vez que me venía las ganas de vomitar parecía que
me rasgaban por dentro fue horrible, estuve
dos días más en observación y luego me pasaron a la habitación donde estaban
todas mis cosas… había pasado seis días de mi operación y la de mi compañera de
al lado. Con la diferencia de dos técnicas diferentes pues a ella su madre la
dejo elegir, ella paso un día en la uvi y luego la pasaron a la habitación, y
para mi sorpresa se levantó para
saludarme, si… se levantó. Al tercer día
de operada ya se pudo poner en pie y en una semana se iría para casa.
Su cara no estaba como la mía, no tenía marcas solo
un poco agrietados los labios, yo en cambio no me reconocía ante aquel espejo
que tenía mi cama giratoria, tuve miedo de quedarme así, como un fenómeno, pero
sabía por mis anteriores amigas que todo volvería a la normalidad y que solo
era cuestión de tiempo.
Mi madre se fue, le dijo a mi padre que se quedara y
que ella como sobraba que se vivía para Tenerife, yo me sentí culpable pues yo
no sé qué paso aquel día, ¿no sé por qué no desperté antes? Yo solo sé que sentí
que era mi padre.
¿Cómo iba hacer una cosa así para hacerla daño? Aun no
me creo que me digiera eso… ¿hacerle daño por qué? Pero mi madre es así y no ha
cambiado aun, aún sigue recordándome que no me despertara estado ella. Mi rehabilitación
fue muy dura, tenía que estar todo el tiempo sobre aquella cicatriz que picaba
y dolía a la vez cada hora me daban la
vuelta a la cama para que curaran y descansar.
Mi padre también se tuvo que marchar pues en el
trabajo le dieron solo un par de días y tenía que volver, mi madre no quiso
volver y yo casi lo preferí pues solo estaba
en Madrid para ir al bingo y gastar el dinero que mi padre le giraba.
Los tres meses se alargaron y cuando por fin me dijeron
que venían por la tarde para irme sentado un poco para que el cuerpo fuera adaptándose
casi no me lo creía… por fin ya me iba a levantar de esa cama.
Perdí mucha masa muscular, y cuando me fueron a
levantar mis piernas no aguantaban mi cuerpo, entonces me mandaron a hacer rehabilitación
en el gimnasio, ahí me pusieron en ambas piernas unos aparatos de hierro para
que mis piernas no se doblaran y fueran cogiendo fuerza. Mientras mi familia me
llamaba por teléfono y hasta me ponían a mi perrita Penélope para oírla, yo la
llamaba y la perrita ladraba, aun reconocía a su dueña. Y después de cuatro meses
ya estaba preparada para volver a mi casa, ya no tendría que venir más, todo había
acabado, solo tendría que llevar un par de meses más un corsé de plástico con
tiras de velcro para que mi espalda estuviera un tiempo más protegida de
esfuerzos.
Ahora ya me verían los médicos de la candelaria y
cuando ellos me dieran el visto bueno me sacarían el corsé para siempre.
Vinieron mis padres a buscarme a Madrid y volvimos
los tres, yo loca por ver a mis hermanos y mi perrita.
Todos me parecían más grandes y yo también era más
grande me alargaron 8 centímetros no es mucho pero lo mío pase para eso.
Mi altura si no tuviera esas dos curvas hubiera sido
de 1.70 de altura pero yo me quedo ya con mis curvas y mi 1metro 54cm… Que
prefiero pasar el dolor de pies por unos tacones a que me volvieran a estirar.
y estos aparatos son modernos...y no conseguí ninguna foto de la base de hierros donde nos estiraban para escayólanos.

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