miércoles, 5 de junio de 2013

Mi paso por madrid 2º


Por fin llego el día tan temido por mí, en la última de mis revisiones y ya con 15 años me dicen que tenían que operar, que ya no podían esperar más pues mi huesos aún estaban tiernos para estirarme y conseguir enderezar más mi columna.

Tendría que pasar un mes ingresada con una escayola especial  y digo especial pues lo era les explico cómo era aquella monstruosidad… la escayola era de dos partes la parte de abajo como si fuera una faja de yeso, más la parte de arriba que partía de debajo del pecho hasta la barbilla, en ambos lados de los costados no había escayola pero si unos hierros con varios anclajes para ir estriándome según yo pudiera ir moviendo mi cuello. Para que me entendáis cuando yo podía sacar un poco la cabeza en plan tortuga ellos cogían y me tensaban otra vez los hierros hasta no poder moverme, más o menos como las negras a las que le van poniendo los aros en el cuello para ir alargándolo… pues lo mismo pero yo al tener la escayola desde la cintura hasta el cuello pues lo que estiraba era la columna.

Después del mes de estiramientos tenía que estar tres días sin la escayola para ya operarme… vinieron a Ramón y Cajal unos médicos alemanes para enseñar una nueva técnica de operación menos dolorosa  y aparte de eso era una especie de anclajes que se ponían en cada vertebra de la columna así de esa manera me podría doblar como cualquier persona, pues lo que había hasta ahora era un hierro entero cogido a la columna entera y sin posibilidad de doblarme.

Mi médico y cirujano le explico delante de mí a mi madre la nueva técnica y los beneficios de ella, como lo de doblarme, y que me podía levantar de la cama en una semana y si todo marchaba bien me podría ir para casa en una semana.

La otra técnica antigua que ellos estaban haciendo hasta ahora era algo criminal… aparte de que el hierro no me dejaría doblar estaba el que yo estaría tres meses en la cama y eso con suerte…  en una cama giratoria para poder descansar la espalda pues estaría encima de una enorme cicatriz.

Mi madre le dijo al médico que no!   Que no querían que experimentaran conmigo y aunque el médico le dijo que no era un experimento  que  en Alemania lo hacían a diario, eran los médicos alemanes lo que me iban a operar y a la vez  enseñar la nueva técnica a los médicos nuestros, pero ni siquiera me dejo elegir, no era nada nuevo!  Era ya algo que en Alemania hacían a diario. Pero bueno mi madre era quien tenía la última palabra, y dijo rotundamente no.

Tenía que operarme dentro de tres días y me preguntaron que si quería operarme al día siguiente pues era martes y 13 y nadie quería entrar en quirófano ese día, y mi madre dijo que si… que cuanto antes mejor.

Esa noche vinieron a marcarme la espalda me pusieron un líquido con gasas y lo taparon de arriba abajo. Esa noche fue eterna me desperté mil veces cada sonido afuera de la habitación me desvelaba estaba horriblemente aterrada y pensando que mi madre tampoco estaría para verme entrar al quirófano, yo sabía cómo iba a salir mis amigas operadas antes que yo salían con la cara deformada totalmente hinchadas y los labios reventados de los que las estiraban para estirar lo máximo la espalda y poner el hierro. Igual que cuando nos escayolaban el cuerpo, te atan con unas correas la cabeza y otras atadas a los tobillos luego empiezan a tensar de cada lado mientras uno te sujeta por la espalda hasta que te quedas en el aire solo sujeta por la cabeza y las piernas, la primera vez que me hicieron eso para escayolarme pensé que me partían en dos… pues estiran hasta que no puedes abrir la boca para decir basta.

Pues eso es lo mismo cuando te van a operar pero en vez de media hora son siete horas la sangre te queda parada en la cara y te vas hinchando que te salen morados en los ojos, se agrietan lo labios y da la impresión que te dieron una enorme paliza.

Pues por fin llega el día y a primera hora vienen a buscarme, ya mi madre estaba conmigo, aunque hubiera preferido que estuviera mi padre más que nada porque con el me sentía más segura… pensé que de camino al quirófano me estallaría el corazón iba tan nerviosa que me sudaba las manos. Llegamos a las puertas del quirófano y mi madre solo me dijo suerte… te espero aquí.

Cuando ya estaba dentro y vi la cantidad de médicos que estaban a mi alrededor me acojone tanto que me entro temblores, no sé si porque el aire acondicionado está a tope o por mi miedo.

Una chica me coloco una aguja para la anestesia y mientras metía el líquido por la vía me iba preguntando que cuantos hermanos tenia, como me llamaba etc… la chica le dijo al médico que estaba muy nerviosa y como no podían poner más anestesia le dijo que me colocara la mascarilla par que me durmiera, no sé cuánto paso  solo sé que oía que me llamaban por mi nombre y que me preguntaban si podía mover la pierna derecha, lo cual yo les decía que la estaba moviendo y ellos decían que no… que moviera la otra y yo les volví a decir que ya lo hacía, unos de los médicos dijo algo pasa hay que volver a abrir … me volvieron a dormir y sé que la gente no cree en que la gente que está en coma oye … pues yo quede en coma por demasiada anestesia  y yo no podía abrir los ojos ni hablar pero yo oía todas las voces  en la uvi. Mi madre me decía que me despertara y yo en mi mente quería decirle que la oía y que no podía abrir los ojos. Recuerdo hablar a las enfermeras y oír los lamentos de los que estaban conmigo en la uvi, pero yo no podía hacer nada.

Llevaba cuatro días en coma y le digieron a mi madre que si quería llamar a mi padre pues para que no estuviera sola pues no sabían cuánto iba a tardar en despertar. Mi padre vino en el primer vuelo que consiguió y nada más entrar en la uvi me dio la mano y sin decir nada yo sabía que era mi padre… hable!  Abrí los ojos y le dije papa me muero!!  Mi pobre padre cayó desplomado en el suelo, y después de que sacaran a mi padre para atenderlo entro mi madre como una loca chillándome y diciéndome que ella estuvo todo el tiempo conmigo y me vine a despertar porque llego mi padre, que era una mal agradecida… la tuvieron que sacar de la uvi  yo empecé a vomitar todo el tiempo parecía que mi iba a ahogar con mi vomito pues no me podía doblar para devolver, me dolía a horrores la espalda, recuerdo que lloraba y vomitaba, cada vez que me venía las ganas de vomitar parecía que me rasgaban por dentro  fue horrible, estuve dos días más en observación y luego me pasaron a la habitación donde estaban todas mis cosas… había pasado seis días de mi operación y la de mi compañera de al lado. Con la diferencia de dos técnicas diferentes pues a ella su madre la dejo elegir, ella paso un día en la uvi y luego la pasaron a la habitación, y para mi sorpresa  se levantó para saludarme,  si… se levantó. Al tercer día de operada ya se pudo poner en pie y en una semana se iría para casa.

Su cara no estaba como la mía, no tenía marcas solo un poco agrietados los labios, yo en cambio no me reconocía ante aquel espejo que tenía mi cama giratoria, tuve miedo de quedarme así, como un fenómeno, pero sabía por mis anteriores amigas que todo volvería a la normalidad y que solo era cuestión de tiempo.

Mi madre se fue, le dijo a mi padre que se quedara y que ella como sobraba que se vivía para Tenerife, yo me sentí culpable pues yo no sé qué paso aquel día, ¿no sé por qué no desperté antes? Yo solo sé que sentí que era mi padre.

¿Cómo iba hacer una cosa así para hacerla daño? Aun no me creo que me digiera eso… ¿hacerle  daño por qué? Pero mi madre es así y no ha cambiado aun, aún sigue recordándome que no me despertara estado ella. Mi rehabilitación fue muy dura, tenía que estar todo el tiempo sobre aquella cicatriz que picaba y dolía  a la vez cada hora me daban la vuelta a la cama para que curaran y descansar.

Mi padre también se tuvo que marchar pues en el trabajo le dieron solo un par de días y tenía que volver, mi madre no quiso volver y yo casi lo preferí  pues solo estaba en Madrid para ir al bingo y gastar el dinero que mi padre le giraba.

Los tres meses se alargaron y cuando por fin me dijeron que venían por la tarde para irme sentado un poco para que el cuerpo fuera adaptándose casi no me lo creía… por fin ya me iba a levantar de esa cama.

Perdí mucha masa muscular, y cuando me fueron a levantar mis piernas no aguantaban mi cuerpo, entonces me mandaron a hacer rehabilitación en el gimnasio, ahí me pusieron en ambas piernas unos aparatos de hierro para que mis piernas no se doblaran y fueran cogiendo fuerza. Mientras mi familia me llamaba por teléfono y hasta me ponían a mi perrita Penélope para oírla, yo la llamaba y la perrita ladraba, aun reconocía a su dueña. Y después de cuatro meses ya estaba preparada para volver a mi casa, ya no tendría que venir más, todo había acabado, solo tendría que llevar un par de meses más un corsé de plástico con tiras de velcro para que mi espalda estuviera un tiempo más protegida de esfuerzos.

Ahora ya me verían los médicos de la candelaria y cuando ellos me dieran el visto bueno me sacarían el corsé para siempre.

Vinieron mis padres a buscarme a Madrid y volvimos los tres, yo loca por ver a mis hermanos y mi perrita.

Todos me parecían más grandes y yo también era más grande me alargaron 8 centímetros no es mucho pero lo mío pase para eso.

Mi altura si no tuviera esas dos curvas hubiera sido de 1.70 de altura pero yo me quedo ya con mis curvas y mi 1metro 54cm… Que prefiero pasar el dolor de pies por unos tacones a que me volvieran a estirar.




y estos aparatos son modernos...y no conseguí ninguna foto de la base de hierros donde nos estiraban para escayólanos.

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